viernes, 6 de noviembre de 2009

Sobre la devoción


En este post hablé sobre las virtudes que nos hace falta desarrollar. Hablé de ellas por que en la encuesta para la investigación de mercado que realicé, las respuestas indicaban que había desinterés en habilidades como la compasión o la generosidad.

Sin embargo, hubo una persona que no escogió ninguna de las virtudes que enlisté como opciones de respuesta. Él proporcionó otra repuesta. En el cuadrito en blanco escribió "fe".

Lo primero que pensé fue "¿Fe?" Me di cuenta de que no la había considerado para nada. Me di cuenta de que no la incluí en la lista por que realmente no estaba activada en mí en ese momento. Sí, claro, ese día tenía fe absoluta en lo divino, en lo sagrado, en la naturaleza búdica, etc. Pero no era una fe despierta. Era una fe en su estado potencial y no estaba interesado en ella por que la daba por hecho.

Tiempo después la experiencia poco a poco impregnó mis días y hoy es algo que se incrementa conforme pasa el tiempo. Este post habla sobre esa vivencia.

Para continuar con el estilo de posts anteriores, optaré por pequeñas frases que transmiten la experiencia, en lugar de robustos párrafos.

Fe o devoción es:
- Valentía combinada con certeza
- Entusiasmo, sin titubeo, por ser verdadero
- Energía honesta y explícita en cada pensamiento y sensación
- Pasión por la entrega al universo
- Gusto, preferencia y placer por el servicio
- Optimismo espontáneo e inquebrantable
- Responsabilidad instantánea
- Fervor físico
- Fervor consciente
- Fervor despierto
- "Neverending zeal"
- Ausencia de egocentrismo
- Confianza plena en uno mismo
- Carencia de inseguridad interna

Seguro hay más formas de describirla. Por lo pronto se me ocurren esas.

Lo que hice para cultivar la fe o devoción:
1. Reconoce lo que impide que te entregues
La entrega puede ser al universo, trabajo, pareja, vacuidad, Dios, deidad, lo que sea.
2. Verbaliza el obstáculo
Como por ejemplo "no quiero saltar", "no quiero regalarme", "no quiero servir a nadie", etc.

3. Permite el cese del obstáculo
No hay necesidad de reprimir, ni de matar. Todo es impermante, deja que surja el flujo de la impermanencia del obstáculo. Dale su tiempo para que muera naturalmente.
4. Sé y está No tienes que hacer nada para ser y estar. Nada.
5. Reconoce los beneficios de tu devoción y entrega Siempre hay recompensas, a veces tangibles, otras intangibles.
6. Con la naturalidad de tu "ser y estar" sirve a ti y a los demás Se trata de beneficiar por medio del regalo de tu energía. No te olvides de ti en ese beneficio.

¿Sencillo no?

Ok, no es sencillo. Pero poco a poco se hace natural.

PD: para los que practican los 12 pasos, la fe y devoción se cultiva con el 3er y 6to paso.

2 comentarios:

Fer dijo...

No, no es sencillo. At all.

glono dijo...

interesante ;), más aún ponerlo en práctica!