martes, 6 de octubre de 2009

Diferencias entre libertad y esclavitud


Hace unos días padecí una migraña. Ayer me ardía insoportablemente la garganta. Sentía como si me hubiesen cortado varias veces con una navaja para rasurar. ¿Puede la meditación ayudarme con estas molestias?

Sí. Existe una sabiduría (que se pule con la meditación) que nos libera de intranquilidades provocadas por dichos padecimientos.

Es mejor tener un ardor insoportable en la garganta SIN encabronamiento o angustia, que un ardor insoportable de garganta con encabronamiento o angustia.

En el caso de la migraña, me tomé unas pastillas para aminorar el estallido de mi cabeza. Cedió un poco pero no al 100%. Mientras transcurría el día tuve que lidiar con la luz brillante del sol reflejada en las paredes pintadas de naranja-rosa de mi oficina. Tuve que tolerar el ruido del resto de mis compañeros de trabajo. Cada sonido fuerte y cada color luminoso me provocaban punzadas sin forma en mi cerebro. Pero no había enojo, no había desasosiego.

Al contrario, estaba tranquilo. Adolorido pero tranquilo.

Así como permanezco en paz con los achaques de mi cuerpo, también permanezco sereno cuando tengo ganas de llorar o cuando surge un brote emocional en mi pecho cada vez que, por ejemplo, alguien se mete de forma precipitada en mi carril cuando manejo (llámale adrenalina, susto o ganas de gritarle al conductor que se me cierra).

En ese tipo de situaciones no hay guerra porque en meditación, como bien dice mi padre, "las cosas son como son, las cosas duran hasta que se acaban y hay cosas que ni pa' qué".

Libertad es:

Que la emoción sea como es, que dure hasta que se acabe y si ésta tiene que surgir irremediablemente, ni pa' qué lucho con ella.
Que la migraña sea como sea, que dure hasta que se acabe y si debe suceder, ps ni pa' qué me angustio.
Que haya dolor de garganta, que dure hasta que se acabe y si éste tiene que ocurrir, ps ni pa' qué me encabrono.

Obviamente esto no quiere decir que uno no actúe y no tome los remedios correspondientes para aminorar las molestias. Respiraré para calmarme, tomaré mis pastillas pa' la migraña y tomaré mi jarabe para el dolor de garganta. Pero no lucharé con lo inevitable.

Esclavitud es:

Que la emoción sea bonita. Si no lo es, quiero que se acabe YA y si no se acaba cuando yo quiera me angustiaré bastante.
Que no me duela la cabeza. Si me duele, que se acabe en este instante y si no se acaba cuando lo deseo me molestaré bastante.
Que no haya dolor de garganta. Si hay, que me cure en este segundo. Si no sucede eso me encabronaré bastante.

Es esclavitud porque nuestro estado emocional depende de sucesos fuera de nuestras manos. No hay libertad.

La sabiduría que se obtiene de la meditación es justo el arte de dominar el "las cosas son como son, las cosas duran hasta que se acaban y hay cosas que ni pa' qué".

Claro, hay ocasiones en las que el dolor físico es un infierno. Un día, tuve un dolor de estómago tan fuerte que se me salieron las lágrimas. Pero la causa de éstas nada tienen que ver con una lucha desesperada y absurda contra los fenómenos naturales de mi cuerpo.

Que haya lágrimas como son, que duren hasta que se acaben y si nada puede detenerlas ni pa' qué me preocupo por detenerlas.

Para aprender una técnica sencilla de meditación pulsa aquí.

La foto representa la prajñaparamita, o sea, la perfección de la sabiduría primordial que acepta y vive la realidad tal y como es.

3 comentarios:

Fer dijo...

Y yo me acabo d dar cuenta d q me duelen los ojos y tengo la mandíbula tensa. I'll try to flow...

Marilu dijo...

Hay que ponerse a prácticar pero ya! ji:)

Alex Serrano dijo...

Fer: ah pero cómo vas a fluir con tu juguetito nuevo eeeeh ;)

Marilups: El manejo zén! "¿el manejose?" ZEN!!!!! :@