domingo, 10 de enero de 2010

Durante el despertar


Se ha dicho que lo que ocurre durante un vistazo de la realidad fenoménica, un vistazo del Dharma, es inefable. Obviamente no es posible describir con absoluta precisión qué es lo que sucede, pero pienso que sí podemos proporcionar algunas fotografías verbales.

La dicha
Se siente como cuando encuentras un objeto perdido. Como cuando encuentras una respuesta tan obvia, después de que pasaste horas y horas buscándola. Piensas: "cualquier persona tiene la capacidad de ver lo que veo". Es tan obvio. Surge un deseo inmenso por empezar a hablar y hablar de lo que acabas de descubrir. La comprensión es tan bella en su sencillez que lo único que deseas es que todo mundo se dé cuenta de lo que te acabas de dar cuenta. Sí, hay alegría intensa por nada, felicidad por las formas, colores y sonidos, éxtasis por el mundo tal y como es.

La compasión
Surge mucha tristeza. No hay diferencia entre el dolor y el amor por la humanidad. El llanto interno es grande. Es un llanto que nunca más te deja. Duele demasiado que la gente sufra. No puedes creer que haya tanta gente que no conozca esta claridad. No es posible que pasemos tantos años de nuestras vidas sin darnos cuenta de todas las trampas que nos ponemos. Es esta tristeza inmensa el principal motor para nunca más negarle la ayuda a otra persona. No importa que nadie te crea que en verdad sientes un deseo incesante por que la gente deje de sufrir. Realmente no importa su desconfianza, su odio hacia ti, su comportamiento grosero, sus grandes ganas de humillarte y comprobarte su superioridad. La susceptibilidad es el pan de cada día. La empatía ya no es opcional.

La comprensión
Es inútil luchar. Es improductivo ganar. Es ineficiente controlar. El "yo" es una redundancia. "Ser alguien" es solitario y desgastante. El "yo" es una estampa, una calcomanía, una etiqueta con forma de cuerpo, una silueta necia, una voz que se cree "cosa". Nosotros es. Nosotros está. Somos palabras que escuchan, formas que contornean con cariño, espacio que abraza, vacío que comprende. Somos la pieza musical máxima, la luz reflejada y refractada en seres, cosas, tiempo y espacio.

El "durante" del primer vistazo es corto. Cruelmente efímero. Hermosamente sincero. Son miles de libros escritos y no escritos. Es el pretexto perfecto para pensar que nos iluminamos, para pensar que somos especiales, diferentes y superiores. Es el primero de muchos por venir. Ninguno será como el primero.

7 comentarios:

Soledad dijo...

Gracias.

Alex Serrano dijo...

No nay de qué =)

Guillem dijo...

Doy gracias a la Vida por este mensaje que nos manda a través de ti, Alex, y que me llena de comprensión.

Saludos.

César Bacale dijo...

Hola Alex.
Me llega tu experiencia del despertar a través de Soledad, la cual admirablemente esta tocada por el inestimable don de quitarse de en medio.
Te agradezco lo que de personal e impersonal hay en tu experiencia.
Los detalles que das de los auto-engaños reflejan hechos detrás de las palabras, y eso es, a mi ver, lo mas encomiable, lo que de verdad es útil en los mapas espirituales ya desde "antes y despues" de Santa Teresa.
De pez a pez, o de océano a océano, me veo en al obligación de recordarte que el tiempo, o la comparación antes-después es una ilusión creada para jugar por la misma consciencia.
Allí donde hay reconocimiento, reconocimiento que siempre tiene lugar en el siempre mientras, “antes y después” no tienen ningún sentido, ni ninguna utilidad. Solo práctico, claro, para manejarse en los asuntos cotidianos, y poco mas que eso.
Ni siquiera tienen utilidad para recordar lo poco felices, compasivos, y agradecidos que éramos. La luz de la consciencia ilumina la memoria y la imaginación mostrándolas como ilusiones, pero no para juzgar o comparar, ni siquiera para sentir compasión, sino para reconocerse también en ese inventado proceso. Y uno rie ampliamente, rie y comprende, porque acepta y agradece que todo ese juego tenga lugar.
La cumbre del despertar es el agradecimiento, y ese agradecimiento se renueva constantemente.
A ese agradecimiento que es como una dicha que se reproduce a si misma allí donde mira, le acompañan, es cierto, la compasión, y la comprensión.
Pero la compasión no por el sufrimiento de los demás, sino por la aceptación de que la consciencia elige también sus propios velos, sus propios tiempos, y sus propios caminos para manifestarse.
Mi experiencia, quizás mi experiencia mas reciente, es que detrás de ese sufrimiento hay una infinita libertad, un infinito espacio en el que hay sitio sobrado para que todo tenga lugar.
Desde ese espacio el sufrimiento deja de ser la primera verdad para convertirse en otra ilusión más.
Todos los maestros han hablado en diferentes niveles, según la boca que les preguntaba, o el oido que les escuchaba. Buda y Ramana hablaban del Si Mismo, o del Nirvana como hecho siempre presente e inevitable, para el que estaba preparado, y también como proceso de realización gradual para el que asi lo necesitaba.
Le consciencia misma se encarga de que cada cual se quede con lo que necesita.
Es hermosa y dadivosa sin término.
Un caracter de acción o una personalidad con muchos condicionantes seguirá la doctrina de las nobles verdades, y del octuple sendero, mientras las necesite, en tanto un alma más ligera o mística sonreirá siempre ante una flor como toda enseñanza. Los mismos labios que enunciaron la noble verdad del sufrimiento, recitaron el sutra del corazón, donde ya no hay ni sufrimiento, ni liberación, ni camino hacia la liberación.
Cual es la verdad?
Todas,y ninguna de ellas.
Lo incondicionado, tanto como lo condicionado.
El nirvana como el samsara.
El vacio de o sin conceptos.
Que es siempre mientras.
Siempre.
El despertar puede ser gradual, si asi se necesita o se desea, o repentino como un accidente.
Puede ser un terremoto, o un paseo por un campo de amapolas, no importa. La conciencia incluye todos los modos, y explora todas las posibilidades para perderse (ilusoriamente) y encontrarse de nuevo. Lo que importa es que alli, efectivamente, ya no queda nadie. Lo que importa es que no ha habido nunca nadie realmente.
Lo que importa es que ya nada importa realmente, no hay nadie al que pueda importarle una cosa mas que otra, todo es importante, y nada lo es.
Así que espero tu versión del después, sin expectativas, sabiendo que es siempre mientras.
Lo mas normal, lo de ahora mismo, cotidiano y sagrado a la vez.
Gracias por los post.
Realmente útiles y prácticos, sin duda, en lo que son.
Siento la extensión del comentario, veo que lo uso para reafirmarme en mi mas reciente descubrimiento:
Todos los momentos son ese.
No porque conduzcan a ese, son ese, simplemente, un solo momento, infinito y eterno.
Un saludo.

Alex Serrano dijo...

Guillem: no hay de qué hermano.Un abrazo =)

César: gracias por tus palabras. Sin duda comparto tu opinión sobre todo lo que has dicho. Gracias por el recordatorio de que el antes, durante y el después son una ilusión, aunque nunca lo he olvidado. Lo he escrito así por que Soledad me lo pidió así. Si me pidiera una descripción del despertar bajo la óptica espacial y no la temporal, la serie sería diferente. Pero sí, estoy de acuerdo con todo lo que has dicho.

Sobre la compasión: la tristeza de la compasión la percibo con mucho agradecimiento, no hay sufrimiento alguno en ese dolor. Es una manifestación más, un movimiento más, un dinamismo más de la realidad tal y como es. Esa tristeza emana como miel y agradezco siempre que esté presente. Hablé de la tristeza (y no de los otros aspectos de la compasión como la apertura o su cualidad sumamente filosa) debido a que quise presentar el primer recuerdo que tengo de esa experiencia que sucedió en enero de 2008, de nueva cuenta con la intención de responder a la petición de soledad.

El post que viene, el "después", está repleto de "durantes" precisamente por lo que mencionas: sólo hay un momento sin nacimiento y sin muerte. No hay realmente un después para mí. Aún hablaré de durantes. Durantes que pertenecen a mi memoria y que sólo revivo con la intención de responder y beneficiar.

Gracias por comentar Cesar =)

César Bacale dijo...

Gracias a ti, Alex, por la labor de traducir la verdad de lo eterno al paradigma temporal.
LA compasion de la que hablas es precisamente esto.
Un saludo, y gracias de nuevo por la serie.

Soledad dijo...

Gracias a ambos.