martes, 15 de junio de 2010

De la pérdida hacia la libertad


La tanatología tiene mucho que ver con la práctica de meditación. De hecho, es una disciplina casi idéntica a la enseñanza budista sobre la impermanencia.

En tanatología aprendemos a recibir con amor todos los finales y sus implicaciones y, por otra parte, a reconocer los terrenos fértiles que dejan los cambios repentinos.

Algunas veces los trabajos terminan, las vacaciones se acaban y las relaciones de pareja se disuelven. Gracias a las herramientas que la tanatología nos brinda, tales pérdidas no se reciben con miedo o aversión. Al contrario, se acogen con mucho cariño y entendimiento.

Por supuesto la tanatología también nos ayuda con las pérdidas de los seres queridos. Pero este taller sin duda tiene más que ofrecernos: nos enseña a vivir, a sentir, a reconectarnos con los demás, a perder el miedo y a dejar de evadir nuestra naturaleza.

Por eso y más, los invito al Taller de Tanatología: De la pérdida hacia la libertad, impartido por una gran amiga, Daniela Contreras Braham. Confío plenamente en sus enseñanzas y capacidades como tanatóloga.

Cuando tomé su taller, ella me recordó el gran valor que tienen las relaciones que tengo con mis seres queridos. Me recordó que mantener un resentimiento profundo con algún familiar es un grave error por el simple hecho de que el fallecimiento de cualquier persona es incierto. Ahora trato de estar siempre en armonía con mi pareja, familia y amigos.

Además de la exposición de Daniela, habrá una plática introductoria sobre Biomagnética (terapia que induce al cuerpo a recuperar sus frecuencias electromagnéticas naturales) impartida por el hermano de Daniela, Rodrigo Contreras Braham, y también una introducción a la meditación laica impartida por mí.

Para más información, denle un clic a la imagen de arriba. Ahí encontrarán la dirección de correo electrónico de Daniela y su teléfono.

Espero verlos ahí.

2 comentarios:

César Bacale dijo...

Pues yo creo que el arte de Tanatos sencillamente no puede ser tomado por la ciencia. Son esferas distintas, y con Tanatos sencillamente no se puede negociar.
En mi pueblo a la tanatologia se le llama Luto. Un proceso natural de pérdida que vivido pacientemente y a su ritmo, acaba por integrarse, y no vivido puede demorarse por los siglos de los siglos Amen.
Y cada uno lo pasa como puede.
Aunque los budistas, algunos, viven en un luto festivo permanente.
Personalmente me parece que el término tanatólogo es tan cursi como sería Erólogo, que supuestamente es el que mas sabe del Eros.
Pero es mi opinión, aqui desde luego no lo había oído.
Me parece bien que haya acompañantes en ese dolorosos procesos, porque a pesar de lo íntimo y personal de cada caso siempre hay claves (claves no quiere decir fórmulas científicas)
En fin, suerte con los talleres.
Los unos y los otros.
Y perdón por el discurso políticamente incorrecto.

Alex Serrano dijo...

Jajaja, no hay por que disculparse amigo. Siendo yo también muy quisquilloso con las palabras, tampoco creo que el nombre sea el más apropiado para lo que la Tanatología ofrece.

No sé cuál sea un mejor nombre, por lo pronto me quedo con acercamientos de los budistas (bardo, bodhicitta, etc.)