lunes, 12 de julio de 2010

Cómo pulir la realidad


Cuando recorres las rutinas del día (saludar a tu pareja en la mañana, recibir al del gas o la basura, llegar al trabajo y saludar a tus compañeros), en realidad no recorres un trayecto genuino. Todas tus rutinas están decoradas con tus historias, juicios o ideas.

Tu pareja ya trae un significado pegado en la cara: "bienestar", "molestia", "alegría", "repulsión" o "rutina".

El de la basura puedes identificarlo como "el señor útil", "amable", "sucio", "humilde" o "inferior". Su ropa, su cabello, su actividad (recoger basura), todo eso está lleno de significado que le impones como una calcomanía.

Incluso, esto ocurre cuando ni siquiera hay personas. Si vives a solas, el llegar a una casa vacía puede representar todo tipo de cosas: "libertad", "depresión", "hastío", "paz", "claridad", etc.

En el trabajo puede que haya personas a las que nunca les has dirigido la palabra, pero de alguna forma, ya sabes quiénes son (o eso crees). El "insignificante", la "apretada", el "productivo" o "el que me cae bien". Estas calcomanías de significado condicionan nuestra percepción. Nuestra visión es ofuscada por toda clase de filtros conceptuales.

¿Cómo vamos a cambiar nuestra conducta nociva si vivimos regidos por todas estas conceptualizaciones impuestas sobre la realidad?

Tal vez logremos ser "buenas personas", pero llegar a ese punto ético y mantenerlo, será una tarea demasiado cansada por que nuestra mente está regida por otras instrucciones.

Estas instrucciones provienen de todas las calcomanías conceptuales que imponemos.

Si yo considero el rostro de mi pareja como el de alguien frágil, ¿cómo la trataré? ¿De qué forma le hablaré? ¿Cuál será la calcomanía conceptual que encarnaré?

El trabajo espiritual, entonces, es descubrir toda la decoración conceptual que hemos colocado sobre cada persona, objeto, momento o lugar y, después, ser libre de sus protocolos.

El problema no son las calcomanías, el problema es la esclavitud a las instrucciones de las calcomanías.

Mientras no reconozcamos toda la imposición conceptual sobre la realidad, nuestra libertad es un mito: es un títere controlado por órdenes de miles de calcomanías.

Observa la realidad, descubre las calcomanías y échales el solvente de la consciencia para despegarlas. Seguro hay algo más auténtico debajo de todo eso.

Practicantes avanzados: cuidado, el ser sin calcomanías puede ser una calcomanía más.